EL VACÍO

Pienso que todas las personas saben lo que es el vacío. Una tristeza profunda en el alma. La creencia de no ser nada, de estar solo.
Es nuestra voluntad aferrarnos a ese vacío y precipitarnos al abismo o mirar a lo alto.
¿De qué dependerá está decisión? La que nos impulsa a confiar o a desertar, a claudicar a la esperanza o aferrarnos a ella.
¿Porqué hasta en la más desesperada situación hay personas que eligen el bien y otras que no eligen nada?
¿Dónde anidan los más siniestros temores del hombre? ¿Cuándo es el momento en que un hombre decide abandonar la esperanza?
¿Es posible hacer de nuestra voz una flecha encendida que penetre en lo más hondo del prójimo y se convierta en una pequeña llama en la oscuridad? ¿Porque es precisamente en las crisis personales cuando más maduramos, cuando mostramos una mayor generosidad y desinterés?
Un día, un momento, un instante, simplemente abrimos los ojos  y germina en nosotros la semilla del amor.

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