CUANDO NO VEMOS LO QUE NECESITAMOS
Todos estaríamos de acuerdo en afirmar que la felicidad es el fin de cada ser humano.
El problema llega al descubrir que no somos capaces de ser felices por nosotros mismos.
Apenas conseguimos migajas de felicidad, cómo seres hambrientos que se conforman con las cáscaras y las peladuras, al no encontrar nada más sustancioso.
Creo que la mayoría de las personas me darían la razón si le dijera que el secreto de la felicidad es el amor. Pero es frustrante comprobar, que por más que el hombre conozca en su interior el profundo deseo de amar y ser amados; apenas somos capaces de mostrar afectos y en su mayoría egoístas e interesados en su origen.
¿Porqué es imposible este amor? Lo anhelamos tanto como lo despreciamos.
He buscado en mi interior y he hallado un gran deseo de hacerme especial a los demás, de buscar su admiración; la mayor parte de las veces , no estoy contenta si no destaco positivamente en la opinión de mi prójimo. Observo en mí una obstinación tal en este sentido, que mi mente , cual GPS programado, viaja en esa dirección a pesar de cualquier obstáculo. No me hace feliz vivir así y sé que muy en el fondo, hay una falta de amor y aceptación a mí misma que resulta dolorosa.
Creo que por primera vez, he parado para reflexionar y deseo cambiar de dirección; quiero sentirme feliz como uno más; sin ser la más servicial, ni la más bondadosa, ni la más nada. Quiero que mi corazón sane de estas heridas afectivas. Por primera vez, quiero experimentar el desinterés. Buscar agradar a mi padre Dios y no desear tanto agradar a los hombres. Siento paz en esta decisión, sólo falta que el señor haga su obra, que empieza a germinar en mí, como una hermosa semilla.
Comentarios
Publicar un comentario